Descripción de La Frontera



A: ¿Qué, Dónde, Qué Divide?


La frontera de México y Estados Unidos se extiende a más de 3218 kilómetros entre Estados Unidos y México pasando por el desierto de Sonora y otros terrenos peligrosos. La parte oeste se extiende hasta el Parque Nacional del Campo Fronterizo (Border Field State Park, por sus siglas en inglés,) California, el Océano.

Con pocas oportunidades para que el gobierno sancione la inmigración a los Estados Unidos, cientos de miles de personas que están desesperadas por una oportunidad económica optan por migrar a los Estados Unidos a cualquier manera que puedan. Cruzar la frontera sin autorización es muy peligroso, costoso y muy incierto. Para los inmigrantes, como Jesús y Ángela que aparecen en Pueblos Hermanos, cruzar la frontera implica enormes costos económicos y personales, un viaje peligroso, y la separación de la familia.





Nadie sabe exactamente cuántas personas que no están autorizadas han tratado de cruzar la frontera de los Estados Unidos y de México. Se estima que entre 1,5 y 2,5 millones de personas cruzan la frontera con éxito cada año. En 2004, casi medio millón de personas indocumentadas fueron detenidas intentando cruzar la frontera al sur de Tucson, Arizona. En 2005, este número se elevó a 1,2 millones de inmigrantes indocumentados detenidos por la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos. Según las estimaciones, la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos captura un 20-25% de todos los inmigrantes que intentan cruzar sin autoridad.
Fuente: www.globalsecurity.org/security/systems/mexico-wall.htm



B: Historia Oral - Jesús y Ángela




Jesús:
Mi nombre es Jesús Cárdenas. Tengo una familia pequeña, sólo mi hijo Armando Carderas y mi esposa Ángela. Pero juntos estamos luchando para salir adelante.

No recuerdo el día exacto en que conocí Ángela, pero fue hace alrededor de seis años cuando nos juntamos, y después nos casamos. Hemos estado casados por cerca de cuatro años.

Debido a la tasa de desempleo en Guatemala, no había suficiente dinero para mantener a nuestra familia. Allí los empleos pagan tan poco. Así que decidí salir de Guatemala para ayudar a mi familia. Vine dos meses después del nacimiento de Armando. Extrañé a los dos tanto. No me sentía completo. Necesitaba poder ver a mi hijo, cuidar de él. Así que planeamos para que Ángela viniera al norte con Armando, y encontrarme aquí. Tomó tres años y tres meses para que ellos pudieran venir y unirse a mí.

Ángela:
La gente dice que las parejas casadas tienen problemas cuando están separados, y yo no quería eso para nosotros. Yo quería venir a estar con Jesús, porque no quería que la gente hablara así de nosotros. Yo quería mantenernos los tres juntos. La otra razón porque yo quería venir fue por mis padres. Mi padre ya no puede trabajar fuera de la casa. Tuvo un accidente y ya no puede trabajar. Quería venir aquí para enviarle dinero a él y mi madre.

Le pagamos a una mujer de Jacaltenango para que nos llevara hacia el norte. Nos llevó a Armando y mí a Tijuana, México, justo al sur de la frontera. Sólo esa parte del viaje nos costó 24,000 quetzales. Eso es más de $3,000 dólares. Luego, nos costó 7,500 dólares para cruzar la frontera en San Diego. Y más tarde costó 500 dólares para llegar a Los Ángeles. Era tan caro.





Jesús:
No teníamos el dinero en absoluto, así que tuvimos que pedir prestado a mis amigos y familia. También obtuvimos un préstamo de un banco en Guatemala. Poco a poco estamos pagándolo.

Ángela:
Cuando empezamos a cruzar la frontera me separé de Armando. Se fue con algunas otras personas que cruzaron con más facilidad y llego a San Diego. Pero cuando yo trate de cruzar me enviaron de regreso a Tijuana. Me pusieron en una cárcel durante dos semanas.

Estaba aterrorizada por Armando. Yo no sabía qué había pasado con él. No comí ni bebí nada durante esas dos semanas. Sin mi hijo, yo no podía comer nada. Finalmente me dejaron fuera, e intente de cruzar de nuevo. Lo hice. Y me encontré con Armando, y ¡estaba bien! Había estado en buenas manos. La mujer que le había ayudado a cruzar se ocupó de él, y él estaba bien.

Jesús:
Muchas veces es un riesgo traer una familia. La gente es asaltada, y muchas personas mueren en el desierto. Imagino que por ese motivo la gente no quiere arriesgarse a traer a sus familias. Pero gracias a Dios, se encontraron muy bien también. Estoy tan feliz de que estén aquí conmigo. Con ellos aquí, me siento más tranquilo. Con el amor de una familia, con todos aquí juntos, vamos a estar bien. Con la ayuda de Dios vamos a estar bien. Estamos esperando ahora para Su ayuda, y no ha llegado todavía, pero Él es grande, y va a suceder.


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